El árbitro argentino Ezequiel Grecco, con trayectoria en el circuito nacional e internacional FIP y Premier Padel, relató cómo inició su carrera en el arbitraje profesional y se refirió a las infracciones más comunes en la pista, el uso de la tecnología y sus vivencias junto a figuras como Fernando Belasteguín y Juan Lebrón.
El árbitro argentino Ezequiel Grecco, con una trayectoria de décadas vinculada a la construcción de canchas, el arbitraje nacional y su salto al circuito internacional FIP y Premier Padel, brindó declaraciones sobre su carrera y la actividad arbitral en el pádel profesional.
Grecco rememoró cómo fueron sus primeros pasos en la disciplina y qué significa para él formar parte de los torneos más importantes del planeta. «Mi carrera no fue lo que por ahí hubiese querido desde lo deportivo, y la realidad es que no me quería alejar del profesionalismo; creo que el arbitraje era una cosa que me podía acercar a seguir disfrutando a aquellos con los que compartí cancha, desde el otro lugar, impartiendo justicia», declaró.
La trastienda arbitral: faltas comunes y polémicas en la pista
Grecco mencionó algunas de las infracciones más habituales tanto en el circuito profesional como en el ámbito amateur. Entre ellas, se refirió a la complejidad de medir la altura del saque y a la dificultad de percibir un doble golpe a la alta velocidad del pádel moderno.
Asimismo, se refirió a los momentos de máxima tensión cuando no se cuenta con la asistencia de la tecnología: «La revisión de video es una ayuda, pero yo soy un árbitro activo y tomo una decisión en base a lo que veo, porque si no, no le daríamos más; el árbitro debe decidir y hacerse cargo de su perspectiva en la cancha».
Anécdotas con las estrellas y la despedida de Bela
Con una trayectoria de décadas vinculada a la construcción de canchas, el arbitraje nacional y su salto al circuito internacional FIP y Premier Padel, Grecco compartió vivencias únicas junto a leyendas de la talla de Juan Lebrón o Fernando Belasteguín. Entre risas, recordó desde la insólita paleta arrojada al mar en Venezuela por Pablo Lijó hasta el hito más emotivo de su carrera: «El partido más importante de mi vida fue haber arbitrado el último encuentro de Fernando Belasteguín en Argentina, ante once o doce mil personas. Tenerme que encargar de la despedida de mi ídolo deportivo más grande fue un orgullo enorme».
