El historiador italiano Carlo Ginzburg, reconocido por su obra sobre la microhistoria y el paradigma indiciario, falleció a los 85 años.
El historiador italiano Carlo Ginzburg falleció a los 85 años. Nacido en Turín en 1939, fue uno de los principales exponentes de la microhistoria, corriente historiográfica que se enfoca en el análisis de casos particulares para comprender procesos sociales más amplios.
Ginzburg desarrolló el paradigma indiciario, un método de análisis basado en la interpretación de indicios o huellas, aplicable a diversas disciplinas de las ciencias sociales. Su obra más conocida, «El queso y los gusanos» (1976), reconstruye la cosmovisión de un molinero del siglo XVI, Menocchio, a partir de los registros de su juicio por la Inquisición.
Entre sus otros libros destacan «Los benandanti» (1966), sobre cultos de fertilidad en el Friuli del siglo XVI, e «Historia nocturna» (1989), acerca de aquelarres y chamanismo. En «El juez y el historiador» (1991), Ginzburg confrontó los métodos judiciales e históricos en el marco del proceso contra su amigo Adriano Sofri, condenado por un homicidio en los años 80.
El historiador se posicionó a lo largo de su carrera en favor de narrar la historia desde el punto de vista de las víctimas y las clases subalternas, según afirmó en diversas entrevistas. Su trabajo influyó en campos como la antropología, la sociología y la crítica literaria. Ginzburg residió en Estados Unidos y fue profesor en la Universidad de California en Los Ángeles.
