La escritora chilena obtuvo el galardón por su novela inédita ‘La hora antes del alba’, dotado con un millón de euros. En una entrevista de 2015, había afirmado que «el valor de la felicidad es exagerado».
A los 84 años, Isabel Allende ganó el Premio Planeta 2026, uno de los galardones más importantes de las letras en español, que otorga un millón de euros y la publicación de la obra. El fallo se conoció el jueves 15 de octubre.
La autora de La casa de los espíritus obtuvo el premio por La hora antes del alba, una novela inédita que retoma el universo de su obra más emblemática y recupera a Alba Trueba, uno de sus personajes, para explorar las consecuencias de la dictadura chilena.
En paralelo a sus novelas y premios, Allende compartió a lo largo de los años reflexiones sobre la vida, el amor y el paso del tiempo. Una de ellas cuestiona la búsqueda permanente de la felicidad.
¿Por qué Isabel Allende cree que la felicidad está sobrevalorada?
El 4 de junio de 2015, durante un encuentro digital con lectores organizado por el diario español El País, la escritora recibió una pregunta sobre el secreto de ser feliz. Su respuesta se apartó de las fórmulas habituales de optimismo y superación personal: «Creo que el valor de la felicidad es exagerado, basta con estar contentos», dijo.
Allende sostuvo que no existe una receta universal para alcanzar la felicidad y cuestionó la importancia que suele concedérsele. Su reflexión distingue entre una felicidad extraordinaria y permanente y una satisfacción más serena, cotidiana y realista. Estar contentos, según su planteo, no implica desconocer problemas, pérdidas o frustraciones, sino reconocer que es posible encontrar bienestar en una existencia imperfecta.
Esa perspectiva contrasta con una cultura que presenta la felicidad como una obligación individual. Las redes sociales, los discursos motivacionales y ciertas tendencias de autoayuda alimentan la expectativa de sentirse bien constantemente, como si la tristeza o la incertidumbre fueran señales de fracaso.
La coherencia personal y los afectos como claves para vivir mejor
En aquella conversación de 2015, Allende explicó que su satisfacción personal estaba relacionada principalmente con la coherencia entre sus ideales, sus decisiones, sus sentimientos y su escritura. Para la novelista, vivir de acuerdo con las propias convicciones constituye una fuente de bienestar. Se trata de reducir la distancia entre lo que una persona piensa, lo que siente y la manera en que actúa.
Esta idea desplaza el centro de la felicidad desde los logros externos hacia la relación que cada individuo mantiene consigo mismo. El éxito, el reconocimiento o las posesiones materiales pueden proporcionar alegrías, pero no garantizan una existencia satisfactoria cuando las decisiones personales contradicen los valores más profundos.
Allende también destacó otro componente: la generosidad y el cariño hacia los demás. Según explicó, procurar relacionarse afectuosamente con las personas, los animales y el mundo que la rodea contribuye a mejorar su propia experiencia de vida. Su planteo sugiere que el bienestar no depende exclusivamente de la realización individual. Los vínculos, la empatía y la capacidad de ofrecer afecto también forman parte de una existencia significativa.
Esas palabras se enmarcan en las experiencias de la escritora, atravesadas por el exilio, las pérdidas familiares y las transformaciones personales. Lejos de presentar una vida sin sufrimiento como condición para sentirse bien, su reflexión propone una aspiración más modesta y profunda: encontrar satisfacción en la coherencia, los vínculos y las pequeñas certezas cotidianas.
Quién es Isabel Allende
Isabel Allende nació el 2 de agosto de 1942 en Lima, Perú, en el seno de una familia chilena. Trabajó como periodista antes de dedicarse a la literatura. Tras el golpe militar de 1973 en Chile, se exilió en Venezuela, una experiencia que marcaría profundamente su vida y su obra.
En 1982 publicó La casa de los espíritus, su primera novela y uno de los grandes éxitos de la literatura latinoamericana contemporánea. Le siguieron títulos como De amor y de sombra, Eva Luna, Paula y Largo pétalo de mar. Sus libros han vendido alrededor de 70 millones de ejemplares y fueron traducidos a más de 40 idiomas.
Radicada desde hace décadas en Estados Unidos, ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, en 2014. En octubre de 2026, a los 84 años, sumó el Premio Planeta por La hora antes del alba.
Nota creada con asistencia IA y editada por periodistas de Clarín.
